La decisión entre construir una casa de una sola planta o de dos plantas es una de las primeras y más importantes que debemos tomar al proyectar nuestra vivienda ideal. Cada opción presenta características distintivas que las hacen más adecuadas según las circunstancias personales, el tipo de terreno disponible y el estilo de vida que llevemos. Hoy, en CASAS KUBERA, vamos a analizar en profundidad las ventajas e inconvenientes de cada alternativa para facilitar esta crucial decisión.
Viviendas de una planta: la comodidad al alcance de la mano
Las casas de una planta destacan por su extraordinaria funcionalidad y accesibilidad. Al eliminar las barreras arquitectónicas, se convierten en la opción perfecta para familias con personas mayores o con movilidad reducida, así como para aquellos que prefieren evitar las constantes subidas y bajadas por escaleras en la vida cotidiana. La distribución del espacio suele ser más fluida y práctica, permitiendo integrar las zonas comunes como el salón, el comedor y la cocina en un mismo nivel, lo que facilita la convivencia y el día a día.
Desde el punto de vista económico, aunque requieren mayor superficie de terreno, su construcción suele ser más sencilla y, en muchos casos, más económica al prescindir de elementos como escaleras o forjados superiores. El mantenimiento también resulta más sencillo, tanto para labores de limpieza como para posibles reformas o reparaciones. Además, permiten una conexión más directa con el exterior, pudiendo acceder fácilmente a terrazas o jardines desde cualquier punto de la vivienda.
Sin embargo, este tipo de viviendas presenta algunos inconvenientes. La principal desventaja es la necesidad de disponer de un terreno más amplio, lo que puede encarecer el proyecto en zonas urbanas donde el precio del suelo es elevado. También ofrecen menos privacidad al situarse todos los espacios habitables en un mismo nivel, y no aprovechan las posibles vistas panorámicas que podría ofrecer una segunda altura.
Viviendas de dos plantas: aprovechamiento vertical del espacio
Las casas de dos plantas representan la solución ideal cuando el terreno disponible es limitado. Al crecer en vertical, permiten multiplicar la superficie útil sin necesidad de ocupar más metros cuadrados de parcela. Esta distribución ofrece una clara separación entre las zonas sociales (planta baja) y las áreas privadas (planta alta), proporcionando mayor intimidad y reduciendo las interferencias de ruido entre los diferentes ambientes.
Desde el punto de vista arquitectónico, las viviendas de dos plantas permiten jugar con volúmenes más interesantes y aprovechar mejor las vistas cuando el entorno lo permite. Además, en muchas zonas urbanas, este tipo de construcciones suelen tener mejor valoración en el mercado inmobiliario, lo que puede ser una ventaja a la hora de una posible reventa.
No obstante, este tipo de viviendas presenta algunos retos importantes. La presencia de escaleras puede suponer un inconveniente para familias con niños pequeños, personas mayores o con movilidad reducida. El mantenimiento puede resultar más laborioso al tener que atender a dos niveles diferentes.
Factores determinantes para la elección
La elección entre una u otra opción debería basarse en un cuidadoso análisis de varios factores clave. En primer lugar, las características del terreno disponible: su superficie, forma y orientación pueden inclinar la balanza hacia un modelo u otro. El presupuesto disponible también es crucial, no solo para la construcción inicial sino para el mantenimiento a largo plazo.
Las necesidades familiares actuales y futuras deben ponderarse cuidadosamente. ¿Hay o habrá personas con movilidad reducida en la familia? ¿Se valora más la comodidad del todo en una planta o la intimidad que proporciona la separación en dos niveles? El estilo de vida y las preferencias personales juegan un papel fundamental en esta decisión.
Para aquellos que encuentran difícil decidirse, existen soluciones intermedias que combinan lo mejor de ambos mundos. Las casas con sótano permiten ganar espacio útil sin afectar la accesibilidad de la planta principal y otra opción interesante son las viviendas con planta baja amplia y una segunda planta más reducida, que permiten mantener las zonas de uso frecuente en un solo nivel.
En última instancia, la decisión debe equilibrar aspectos prácticos con las aspiraciones personales, teniendo en cuenta que la vivienda ideal es aquella que mejor se adapta a nuestra forma de vivir, tanto en el presente como en los años venideros.
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