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Todos sabemos cómo los colores nos afectan en nuestro día a día. Cada uno de los colores está asociado entre otras cosas a un sentimiento, pensamiento, recuerdo, deseo, etc.

Es un lenguaje que nos muestra muchas cosas de nosotros mismos, sobre nuestro estado de ánimo o el de la persona que tenemos frente a nosotros. Esto ocurre consciente o inconscientemente, por lo tanto quizá no nos estamos dando cuenta de que estamos utilizando un color que nos produce por ejemplo intranquilidad, incomodidad e incluso ansiedad.

Los colores afectan directamente la manera en la que sentimos o nos relacionamos pues el color está presente en todo cuanto nos rodea: en nuestras casas, las ciudades y sus calles, los espacios por los que nos movemos, en carteles publicitarios, la ropa que vestimos, etc, etc. El color afecta a nuestras decisiones cotidianas más de lo que creemos y por eso la industria publicitaria, entre otras, emplean la psicología del color para influenciar en nuestras compras.

Psicología del color

El color aplicado en arquitectura, aparte de su valor estético vemos que influye en cómo percibimos los espacios de la vivienda tanto en el exterior como en el interior. Los tres factores más importantes en el diseño de interiores son: el tamaño de la estancia, el tipo de iluminación y el estilo que queramos imprimirle, siendo el empleo del color determinante para lograr lo que estamos buscando.

Según cómo utilicemos los colores vamos a propiciar unas determinadas emociones o efectos visuales para evidenciar volúmenes o destacar visualmente determinados aspectos del espacio.

Un ejemplo de la influencia de la psicología del color, de cómo afecta a los espacios, son los colores que se emplean en las guarderías infantiles y colegios, donde de utilizan colores vivos porque estos motivan la agudización psíquica y sensorial de los niños.

El tono del color tiene una característica espacial y una profundidad. Le Corbusier entendía la idea del uso del color como un delimitador de planos, una manera de separar unos de otros. En su proyecto de “Villa Savoye” elimina ópticamente la planta baja de la villa pintando la parte baja en un color verde oscuro, similar al verde de las plantas que rodean el edificio. La parte alta de la villa, pintada en blanco, da la sensación de flotar en el vacío pues se apoya sobre unas finas columnas.

Veamos ejemplos de cómo utilizar el color para conseguir determinados efectos en nuestra casa:

  • Si queremos ampliar un espacio lo mejor es utilizar colores claros, sobre todo el blanco, pues estos reflejan la luz natural, lo que provoca que las superficies parezcan más grandes.
  • Si por el contrario queremos hacer que las habitaciones parezcan más pequeñas y acogedoras utilizaremos colores más fuertes en las paredes.
  • Bajar el techo ópticamente se consigue pintándolo de un color más oscuro que las paredes.
  • Si lo que buscamos es que la estancia parezca que tiene el techo más alto hay que pintarlo de color blanco mientras las paredes se tiñen de colores más oscuros.
  • Para acortar el espacio habrá que pintar la pared del fondo en un tono más oscuro que el resto de las paredes.
  • Para estrechar una habitación se pintan las dos paredes laterales opuestas de colores oscuros y el fondo y el techo en colores claros.

Un factor muy importante en la percepción de los colores es la luz pues según incida esta sobre la fachada o en el interior de la casa veremos los colores de una forma u otra, por ello es muy importante conseguir una combinación perfecta entre luz y color.

En CASAS KUBERA te recomendamos que utilices los colores que mejor te hagan sentir. A nosotros nos encanta el color blanco para nuestros modelos de casas modernas pues aparte de reflejar más luz representa pureza, perfección, reflexión, limpieza, creatividad, crecimiento…