La RAE define el término Arquitectura como “el arte de proyectar y construir edificios”, y su origen etimológico proviene del griego, componiéndose de dos términos: “Archi”, que significa ser el primero, y “Tecton” que significa albañil, constructor, es decir “el jefe que manda a los albañiles”.

El término Arquitectura tradicionalmente se ha entendido como el arte de diseñar y construir edificaciones que nos sirvan de vivienda, lugar de trabajo, de ocio, espacios de cultura, etc. Y es que, inevitablemente, este término va unido a la evolución de la civilización humana y los diferentes estilos que se han ido desarrollando a lo largo de la Historia, no son más que un reflejo del pensamiento dominante de la época en la que aparecen.

Desde hace ya algunos años, la ciencia está explorando y avanzando enormemente en el mundo de las emociones y en la relación que tienen estas con nuestra salud. Este importante campo ha llegado también al mundo de la arquitectura, así, la neurociencia se ha puesto “manos a la obra” con la investigación de la construcción y se ha acuñado un nuevo término en nuestro diccionario: “Neuroarquitectura”.

Neuroarquitectura

Es una disciplina que seguramente nació hace ya mucho tiempo pero fue en 1998 cuando dos neurocientíficos, Fred H Cage y Peter Eriksson defendían la idea de que un entorno estimulantemente rico es capaz de generar nuevas neuronas. Según ellos, los espacios provocan sensaciones positivas o  negativas , influyendo en determinados procesos cerebrales como el estrés, la emoción o la memoria.

Y en el 2003 se creó en San Diego (California), la Academia de Neurociencias para la Arquitectura cuya misión era investigar como debe ser el diseño del espacio en el siglo XXI para mejorar nuestro bienestar, aumentar el rendimiento y reducir la fatiga y el estrés de las ciudades.

La Arquitectura influye notoriamente en nuestra vida ya que buena parte de ella transcurre dentro nuestra casa, por lo tanto es fundamental que nos encontremos cómodos en este espacio que habitamos.

En CASAS KUBERA somos conscientes de la importancia de crear espacios que aporten bienestar y sean saludables, por ello diseñamos y creamos casas que te generen emociones, pensamientos y conductas positivas. Todo ello tiene mucho que ver con la arquitectura sostenible que practicamos, ya que las técnicas y los materiales que utilizamos son respetuosos con el medioambiente, creando espacios naturales que son beneficiosos para nuestra salud y la de nuestro medioambiente.

La neuroarquitectura busca fomentar el bienestar físico e intelectual, reduciendo el estrés y la ansiedad y para ello establece ciertos aspectos clave a la hora de diseñar los espacios que vamos a habitar pues es fundamental la disposición, distribución y forma de dichos espacios.

Algunos de estos aspectos son:

  • La iluminación. Factor clave ya que afecta profundamente a nuestro cerebro. La iluminación que proporcionan a nuestras casas los grandes ventanales no son solamente para proporcionar a nuestro hogar mayor calidez y encanto sino que cumple una doble función. Por un lado y la más destacable es porque la luz aporta innumerables beneficios a nuestro organismo, como por ejemplo que refuerza nuestro sistema inmune, es antidepresivo pues proporciona vitalidad y energía, aumenta la producción de serotonina, también llamada hormona de la felicidad, y un largo etc. Si quieres saber más sobre este punto en concreto puedes leer nuestro post “ La luz en una vivienda y una adecuada iluminación.

Y por otro lado el efecto terapéutico que tienen las ventanas con vistas a espacios naturales, que ayuda a abrir la mente y favorece la calma.

  • La altura de los techos. Según estudios científicos, esto influye en la concentración, siendo los techos altos adecuados para la creatividad y las tareas artísticas.
  • Los colores y sus tonalidades. Estos influyen y condicionan nuestro estado de ánimo, así por ejemplo, el azul inspira tranquilidad y es relajante, el verde es el color del equilibrio y el blanco, el color preferido de los espacios minimalistas, es el color de la relajación por excelencia, inspira paz, pureza, inocencia y limpieza.
  • El mobiliario. Su estética y calidad también tiene influencia sobre el humor y conducta de los usuarios. También las plantas tienen la capacidad de hacer que el espacio sea percibido como más atractivo y confortable, mejorando el rendimiento en tareas repetitivas
  • Los ángulos y las formas empleadas en los diseños inciden también en nuestro cerebro, siendo las líneas suaves las que nos proporcionan sensación de seguridad y comodidad.