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Diseñar una casa prefabricada no significa tener que renunciar a una vivienda personalizada sino todo lo contrario. Nosotros, CASAS KUBERA, tanto las casas que construimos con paneles o elementos de hormigón prefabricado como las de estructura de madera laminada permiten plantear distribuciones muy diferentes. La clave está en aprovechar las características de cada sistema constructivo y, al mismo tiempo, conseguir espacios cómodos, luminosos y coherentes con el estilo de vida de quienes van a vivir en ellas.

Una Planta: Comodidad, amplitud y conexión con el exterior

Cuando la casa se desarrolla en una sola planta, uno de los principales objetivos debería ser reducir al máximo los recorridos innecesarios. Una distribución habitual consiste en colocar una zona de día abierta, con salón, comedor y cocina comunicados, y reservar una zona más privada para los dormitorios.

En una vivienda de aproximadamente 100-140 m², por ejemplo, puede plantearse una zona compartida de 40-50 m², dos o tres dormitorios, uno o dos baños, preferiblemente dos, y un espacio destinado a lavandería o instalaciones, por ejemplo de aerotermia.

La orientación también adquiere mucha importancia. El salón y el comedor pueden situarse hacia la fachada con mejores vistas y mayor entrada de luz natural, conectándolos directamente con una terraza, porche o jardín. Los dormitorios pueden ocupar una zona más tranquila de la parcela.

En una casa de hormigón prefabricado, las superficies continuas y la sensación de solidez pueden potenciarse con una decoración minimalista: grandes ventanales, pavimentos continuos, mobiliario de líneas sencillas y una paleta de colores neutros.

En cambio, una estructura de madera laminada permite explotar visualmente el propio material. Dejar algunas vigas o pilares vistos puede aportar personalidad y calidez. La combinación de madera, piedra, textiles naturales y tonos tierra funciona especialmente bien para crear ambientes acogedores.

Dos plantas: Separar mejor las funciones

Cuando la vivienda tiene dos plantas, la distribución permite diferenciar claramente las áreas de la casa. Una solución frecuente es colocar las zonas comunes en la planta baja y los dormitorios en la superior.

En una casa de unos 140-180 m², la planta baja puede concentrar cocina, salón, comedor, baño, lavandería y un dormitorio que también pueda funcionar como despacho o habitación de invitados. La planta superior puede reservarse para el dormitorio principal, habitaciones adicionales y baños.

La escalera se convierte entonces en un elemento fundamental. No tiene por qué ser únicamente funcional: una escalera ligera de madera, con barandilla de vidrio o estructura metálica, puede convertirse en uno de los elementos protagonistas del interior.

En las viviendas de madera laminada, además, una doble altura sobre el salón puede aprovecharse para mostrar la estructura y aumentar visualmente la sensación de espacio. En una construcción de hormigón, esa misma estrategia puede generar un contraste interesante entre la masa del material y un interior abierto y luminoso.

Diseño interior: menos pasillos y más espacios útiles

Independientemente del sistema constructivo, conviene evitar dedicar demasiados metros cuadrados a pasillos y distribuidores. Un espacio de circulación puede convertirse en una biblioteca, zona de almacenaje o pequeño rincón de trabajo.

También es importante planificar el almacenamiento desde el principio. Armarios empotrados, muebles a medida y soluciones integradas permiten mantener una estética limpia sin sacrificar capacidad.

La iluminación debe plantearse junto con la distribución. Una combinación de luz general, iluminación indirecta y puntos de luz sobre la cocina, comedor, cabeceros o zonas de lectura permite modificar la atmósfera según el momento del día.

Una o dos plantas

La elección depende de la parcela y de las necesidades familiares. Una planta facilita la accesibilidad, simplifica los desplazamientos y favorece una relación directa entre interior y jardín. Dos plantas, en cambio, permiten liberar más superficie de parcela y separar las zonas privadas de las comunes.

En ambos casos, la vivienda prefabricada puede diseñarse para que la arquitectura y la decoración formen un conjunto. Más allá de elegir hormigón o madera laminada, lo importante es estudiar la orientación, las vistas, la entrada de luz, los recorridos y las necesidades reales de sus habitantes.

Una buena distribución no es simplemente colocar habitaciones sobre un plano: es conseguir que cada metro cuadrado tenga una función y que la casa resulte cómoda, luminosa y agradable de vivir durante muchos años.

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