De todos es conocido el interés que en estos últimos meses están suscitando las casas prefabricadas debido a la situación que estamos viviendo, provocada por un virus, y que está haciendo que muchas personas valoren el irse de la ciudad para construirse su nuevo hogar en otro lugar donde vivir más tranquilos y en consonancia con otros valores que la pandemia nos ha despertado.

Es tal la fascinación por este tipo de viviendas que el pasado 24 de Febrero recibimos en nuestra Exposición de CASAS KUBERA a un equipo de los informativos de Telemadrid para dar testimonio de este hecho. Aquí estuvieron grabando nuestras casas y haciéndonos preguntas sobre nuestro sistema constructivo. Lo podéis ver en nuestro perfil de Instagram.

Una de las razones por las que las casas prefabricadas están tan “solicitadas” en estos momentos es porque el tiempo de construcción se reduce considerablemente en comparación con la obra tradicional y la gente quiere tener su casa lo más pronto posible. Otras ventajas son que las pueden ubicar en el lugar que más les guste, que tienen un bonito diseño, gran calidad de los materiales empleados y que no quieren sorpresas o imprevistos de última hora.

En el post de hoy abordaremos el tema de la vivienda desde una perspectiva histórica, de la evolución que han tenido a lo largo del tiempo.

Desde la Prehistoria el hombre ha buscado cobijo. Los primeros hogares del hombre primitivo fueron las cuevas naturales y poco después los construyeron con huesos de animales recubiertas con las ramas de los árboles e incluso con pieles.

Viviendas prehistóricas

En el Neolítico las viviendas se construyen con ladrillos de arcilla mezclado con paja y piedras para darle mayor solidez. Así se fueron formando aldeas y después ciudades. Estos primeros poblados se situaban al lado de los ríos para proveer de agua a sus habitantes y poder regar los cultivos que plantaban para su supervivencia.

Estas viviendas, generalmente, tenían forma circular en las que estaba el hogar donde se cocinaba y una zona donde se dormía.

En resumen, hasta la edad contemporánea, las casas se construían con adobe, piedra y madera. A partir del s. XVI se generaliza el uso de ladrillos de barro cocido y surgen las primeras mansiones señoriales europeas. Así avanzamos hasta el s. XVIII, cuando en muchas ciudades europeas y americanas se construyen edificios para una nueva clase social: la burguesía.

En 1750 se produce la Revolución Industrial, surge la máquina de vapor y la producción en serie. Se utiliza el acero y el hormigón en la construcción.

Ya en la Edad Contemporánea las casas son lujosas, tienen jardines, son cómodas pues hay agua corriente, lámparas de petróleo con las que iluminaban antes de que llegara la luz eléctrica, y contaban con estufas para calentarse en invierno.

En el s. XIX nace la Arquitectura Industrial con la idea del funcionalismo, la Bauhaus y el movimiento moderno.

Avanzado el s. XX, debido a los avances en tecnología surge la Arquitectura High Tech, utilizando los arquitectos programas informáticos en la elaboración de sus proyectos. Además, el vidrio se ha convertido en un material de construcción muy popular en estos últimos años y a los fabricantes de casas industrializadas modernas nos encanta su uso por la luminosidad que aporta a las estancias de una vivienda y ya sabemos la importancia que tiene la luz para nuestro organismo y nuestra salud mental.

Actualmente estamos viviendo una era en la que “nuestra casa” tiene un valor enorme para asegurarnos estabilidad a nosotros y nuestra familia. Buscamos hogares funcionales que cubran nuestras necesidades y que mejoren nuestra calidad de vida y siempre disfrutar de lo que hemos construido.

La producción y montaje de casas prefabricadas/preindustrializadas se ha incrementado en este último año un 80% entre otros motivos porque en CASAS KUBERA damos un precio cerrado, llave en mano, y un tiempo de ejecución cerrado de alrededor  5 ó 6 meses desde la obtención de la Licencia de Obra.