Cada vez son más las personas que se preocupan por el medio ambiente, algo que hace unos años parecía interesar solo a ecologistas y a algunos científicos pero que hoy en día es uno de los asuntos más importantes y que más preocupa a nivel mundial.

Según un informe que se difundió con motivo del Día Internacional de la Tierra en el año 2018, los españoles fuimos la segunda población más preocupada por el calentamiento global y el cambio climático con un 51%, superada por la de Japón con un 52%. También nos preocupa la contaminación del aire y la gestión de residuos.

La contaminación ambiental o polución se define como la presencia en el aire de materias dañinas, originadas por las actividades industriales y las necesidades derivadas del desarrollo de la vida moderna. Unas necesidades que cada vez más exigen de nuestro planeta y aunque los recursos naturales son muy abundantes es preciso reducir y racionalizar su consumo.

Modelo Rothko¿Crees realmente que cada uno de nosotros, a nivel individual, no podemos contribuir a mejorar esta situación tomando medidas que están en nuestras manos? ¿O te cruzas de brazos y crees que “eso” es cosa de otros?

Ya sabemos que las políticas gubernamentales no han sido eficaces en este asunto y que han cometido muchos y grandes atropellos en política ambiental, así que tendremos que pensar en cómo podemos, cada uno de nosotros, colaborar para revertir la situación.

Lo primero es que nos demos cuenta de nuestros malos hábitos para ponernos manos a la obra.

Hay muchas formas de contribuir, a nivel general, con pequeños gestos como por ejemplo reduciendo el consumo de agua de forma racional, separar la basura, reciclar papel, reutilizar el plástico que uses, utilizar transporte público o la bicicleta en tramos cortos y medianos, etc, etc.

Y si estás pensando en construirte una casa, desde CASAS KUBERA, te aconsejamos optar por una de nuestras propuestas preferidas: Las casas pasivas.

Las casas pasivas, también denominadas passivhaus (del alemán) o passive houses (del inglés), son viviendas cuya prioridad y objetivo es reducir el consumo energético al mínimo, entre el 70% y el 90% respecto a la construcción tradicional, un riguroso control de infiltraciones del aire y una máxima calidad del aire interior.

Para ello son factores clave en su construcción el aislamiento, el control de puentes térmicos, los materiales, la ubicación y energías renovables disponibles.

El aislamiento de nuestras casas lo recubrimos con una lámina estanca para impedir cualquier filtración de aire con lo que conseguimos una casa estanca que mantiene el calor interior durante horas. Por ello, aprovechando el propio calor del sol, tendremos la temperatura deseada en el interior sin apenas necesitar calefacción.

Dentro del estándar passivhaus lo más habitual es instalar el sistema eficiente de la aerotermia y ventilación con recuperador de calor, que es un sistema de doble flujo ya que mientras un ventilador introduce el aire exterior en la vivienda, otro ventilador se encarga de empujarlo hacia el exterior para garantizar la renovación, y por tanto la calidad, del aire interior. Si quieres saber más sobre aerotermia, puedes consultar en nuestro blog el post dedicado a ella.

Otro factor muy importante son las ventanas, que deben tener la máxima calidad, pues son una fuente importante de pérdida de calor y frío, por ello es imprescindible hacer una impecable instalación para que su encuentro con los muros quede completamente sellado y aislado.

En las casas pasivas hay ausencia de puentes térmicos hecho que contribuye, como ya hemos hablado, a otra característica de estas viviendas, que es la hermeticidad, término que hace referencia a que todos los cerramientos de la casa aseguran su estanqueidad para evitar la pérdida de calor.

El certificado passivhaus se otorga a las casas que cumplen con los requisitos de este estándar y se conceden a través de Certificadores Oficiales que van supervisando el desarrollo de la vivienda a lo largo de toda la obra.